¿A veces no tienen ustedes la sensación de que la organización del sistema social y político se nos ha ido de las manos?. Es como si para gestionar y controlar una reforma de nuestra vivienda presupuestada en 6000 €, contratasemos a un experto cuyos honorarios ascendiesen a 9000 €. Y no estoy poniendo en duda su cualificación. Ni siquiera cuestiono su presupuesto. Lo que me planteo es mi decisión y, como dice el dicho popular, si para este viaje son necesarias tantas alforjas.
En cualquier empresa estamos acostumbrados a auditorias tanto contables como técnicas, orientadas a optimizar sus recursos financieros, humanos y técnicos a fin de minimizar sus costes y maximizar sus resultados.
Por otra parte, y permitanme que me ponga espeso, los costes de una empresa los podemos dividir en costes de producción, innerentes a la actividad, y costes de estructura, necesarios para el funcionamiento pero no productivos. Pongamos como ejemplo el coste de personal de un departamento de contabilidad en una empresa dedicada a la fabricación de tornillos. No hace falta ser economista para adivinar que si los costes de producción son de 10 y los de estructura de 50, nuestra empresa tiene un problema, tanto económico como de filosofía.
Pues bien, ¿no creen que la orgaización del estado necesita de una auditoria y de la elaboración de un plan de empresa?.
En España nos acercamos a la cifra de 4.000.000 de personas desempleadas. Para gestionar esta situación se creó el INEM, ¿pero conocen a alguien que se encuentre trabajando gracias a él?. Alguno habrá, naturalmente, pero de que estamos hablando del 1 %, del 5%, del 10 %. ¿Cuanto cuesta el INEM?.
Practicamente la totalidad del personal adscrito a la administración del estado lo podríamos encuadrar como coste de estructura. Gestionan y controlan el funcionamiento del resto de los órganos de la administración y, en particular, del conjunto de los ciudadanos. No voy a atacar el funcionariado, que sé que alguno se ha puesto en posición de ataque. Conozco a grandes profesionales que pertenecen a este cuerpo. Lo que cuestiono y vuelvo al simil del viaje y las alforjas, es si realmente es necesario su trabajo (no hablo de casos particulares sino del colectivo en general). No les parece endofágico. Es como si ellos mismos creasen la necesidad de su trabajo, aportanto poco o ningún valor añadido a la sociedad en su conjunto.
Y en la cúspide de esta piramide empresarial, la clase política.
Gestores y administradores de nuestra comunidad de vecinos a los que cada cuatro años les renovamos el contrato en función de los desperfectos ocasionados o reparados en nuestras fincas. Pero lo ingrato es que los desperfectos y las reparaciones los hemos arreglado nosotros con nuestro dinero y nuestra mano de obra y sin embargo, les imputamos el mérito por su gestión aunque algunos hallamos sudado sangre para poder llevar a cabo las obras.
Creo que la democracia es el mejor sistema posible (y el mas justo) para la organización de una sociedad. Creo que el sistema de partidos representa la voluntad de los ciudadanos. Creo en el estado de derecho. Pero no creo dañar a nada ni a nadie si me cuestiono su funcionamiento. En España podemos elegir cada cuatro años a nuestros representantes, libremente y por sufragio universal. Tan sólo una limitación. Podemos elegir quien nos gobernará siempre que sea PP o PSOE. Y una vez elegidos, ¿que hacemos?. Como si se tratase de la liga de futbol, durante cuatro años los votantes de uno se dedicarán a defender y justificar sus actuaciones, sean las que sean, y a criticar al adversario, diga lo que diga o haga lo que haga.
Y discutimos hasta la saciedad de situaciones que hasta ayer ni siquiera nos habíamos planteado, haciendo casus beli de cada una de ellas y sin comprender como, hasta ahora, no nos lo habíamos planteado.
Y ellos lo saben. Y nos lo cuentan para que discutamos y opinemos sobre ello. Y la maquinaria se pone en marcha, los periodicos, los informativos, las tertulias radiofónicas. Y ya no hablamos de otra cosa. En la oficina, en la mesa, en el bar, por teléfono. Y nuestras opiniones se parecen muchísimo a las del periodico que leemos o emisora que escuchamos o canal que visualizamos, porque los hemos elegido así, porque hay para todos los gustos.
Y mientras tanto, en la página catorce del periódico, en apenas diez líneas de una pequeña columna con un breve titular, nos informan de algo que pronto será el trabajo de nuestros políticos y tendrá una vital importancia en nuestras vidas, aunque, posiblemente, ni siquiera nos enteremos.
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