miércoles, 27 de enero de 2010



Llamenmé desfasado, o como se dice ahora despectivamente, anclado en el mayo del 68, pero a mí la polémica sobre la ubicación del cementerio nuclear no me convence. Y comprendo que si existen centrales y estas generan residuos, en algún sitio hay que almacenarlos. El problema, como suele ocurrir a menudo, es que aceptamos una premisa falsa para, a partir de ella, elaborar toda una teoría y polemizar sobre ella, olvidando el tema central, la energía nuclear.
Miren, no soy un experto en el tema, pero me parece cuanto menos temerario utilizar una energía que genera un residuo que tardará milenios en quedar inerte. Todos aquellos que defienden su uso y alaban la seguridad de las plantas pueden asegurar que lo seguiran siendo dentro de cien años, quinientos, mil años. Que osadía. ¿Y si pasase algo?.
Lo nuclear siempre me pareció una energía trampa, capaz de solucionarnos nuestros problemas y permitirnos seguir con nuestro acomodado ritmo de vida pero que algún dia se puede cobrar su deuda ¿y entonces?. ¿Merece la pena correr el riesgo o aplicamos el dicho del que venga detrás que arreé?. En España ya tenemos un cementerio saturado en El Cabril, ¿Cuantos cementerios tendremos en cien años?.
Energías sostenibles y limpias y NUCLEARES NO, GRACIAS.

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