jueves, 10 de febrero de 2011

BUENISMOS Y MAQUIAVELICOS

A estas alturas, a mí, y creo que a gran parte de la población, no nos cabe ninguna duda de que desde hace más de treinta años la negociación con ETA, no se ha interrumpido. El mayor problema que el ministerio de interior de nuestro país ha tenido y tiene y su principal objetivo ha sido el terminar con esta lacra que ha castigado, y de qué manera, a una población que aún no ha entendido ni el mal llamado problema vasco ni las muertes indiscriminadas que ha ocasionado.
A la vista del caso Faisán, supongo que es cierto que existió un chivatazo para evitar el encarcelamiento de algún integrante de ETA. De igual manera, supongo que los constantes éxitos policiales de los últimos años son consecuencia, en muchos casos, de chivatazos del entorno ETA para apartar a elementos “nocivos” para la solución del conflicto. Y unos y otros son fruto de esa negociación encaminada al fin y la integración en la vida democrática de los que hasta ahora habían optado por la armas como medio de vida en lugar de los argumentos y las palabras.
Comprendo la desesperación del ministro Rubalcaba ante el acoso del portavoz popular, al que por otra parte no se le puede reprochar nada por denunciar actos que sobre el papel son ilícitos o, cuanto menos, poco éticos.
Quizás, un pacto de gobierno con la oposición en materia antiterrorista serio y responsable, nos hubiera ahorrado espectáculos y declaraciones que no creo que colaboren en la solución del problema. Pero ya sabemos que eso es imposible.

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